La sociedad nos tiene acostumbrados a quejarnos siempre de lo que no tenemos, en vez de apreciar lo que tenemos. No nos enseña a disfrutar de las cosas, de las personas...de la vida.
Tenemos que seguir unas normas comunes a todos que supuestamente nos hacen felices, cuando solo nos hace creer que lo somos. ¿Cuántas personas sufren cada día porque no les queda otra opción? Sin embargo, nosotros nos seguimos quejando y vemos como la vida pasa en nuestra cara sin hacer nada, sin hacer que nuestra vida valga realmente para algo. Mientras nosotros intentamos sobre-vivir, otros no tienen otra salida más que sobrevivir...y siempre, sufriendo y derrochando lágrimas de dolor. Esas personas. Esas personas que no pueden volar porque su vida, les ha condicionado a ello.
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